MELODY PAZ LUNA

Si quieres leer los pensamientos de mi cabezita incansable y loca, este es mi blog oficial. Muchas gracias por soñar juntos y por tu compañía! Soy Escritora y Musa. Aquí encontrarás mi Bitácora de Vuelo cotidiano y Letras preferidas. Desparramadas entre sábanas, escritas en barriletes, envueltas para suspiros cada noche de Luna. Apocalipsis y Cielo. Sueños y latidos.

martes, 6 de septiembre de 2011


Llévame a ese castillo azul
Donde se esconden nuestros  besos
Captura cada rincón de mi cuerpo
Pinta en mis caderas cielos van gonianos

Llévame a ese castillo azul
Donde mi razón queda en la puerta
Donde mis ganas entran
Y me vuelvo pecado
loca y azul como brillante estrella

Llévame y te amaré como siempre has soñado
Donde habita  la dulce muerte
Del cero conocimiento
De gemidos y gritos azules
En el ápice caliente
Febril de este castillo creado para mí.
Donde me escapo del mundo
Donde quiero vivir.


sábado, 3 de septiembre de 2011

Este es un coment que no pude publicar y como terca que soy y como hago (generalmente) lo que se me cantaaaa, lo puse como entrada, de paso lean, es para el blog de mi amiga Bea http://beaclick.blogspot.com/

Concretamente para su pequeño tesoro.

Melocotoonnna espero entres, uy parece endiablado el bloger de m!! He ido a ver la entrada con tu peque, maravillosa, espero se repita. He estado como 3 horas intentando y no me ha dejado publicar. Busqué tu email para avisarte, pero no lo encontré. Y el faceb tampoco me dejo, que odioooo!! Vencida ufff he decidido publicar acá el coment, copia y pegalo, en una de esas te ha llegado quinientas veces, pero no me salía: comentario visible tras la.... Si es así disculpa jjjja.

Por las dudas va acá:

Holis Daniel!! Estoy encantada de conocerte!! Tu mami es una amiga que todos queremos mucho y seguido te menciona.
Tu cuento me ha gustado muchooo!! Que debe estar buenisímoooo viajar a la luna, conocer todos los planetas, ir y volver, ver como son en realidad y si ahí vive alguien. Y si es así, como serán esos seres? Es tan misterioso.
A mi de verdad me gustaría, aunque al principio me daría un poco de miedo, sobre todo cuando la nave espacial, se va alejando de la tierra y esta queda cada vez más chiquitita como una aceituna; pero luego se me pasaría al ver los astros, las estrellas, las nebulosas, las galaxias. Ohhh un viaje fantástico!
Aunque uno debe tener cuidado con los meteoros, caen de repente zassss, ni te das cuenta, menos mal que el niño del cuento iba acompañado de su padre para que lo cuidará, por las dudas.
Dani, yo voy a esperar que sigas escribiendo más y lo publiques aquí, por fa, así te leo. Que tú o mami me avisen en mi blog.
Te dejo este cuento de regalito, luego me dices si te gusto o no, es de elefante gordototote jiji. No lo escribí yo, es de una escritora argentina muy conocida llamada Elsa Bornemann, ha escrito varios libros.

"Que un elefante ocupa mucho espacio lo sabemos todos. Pero que Víctor, un elefante de circo, se decidió una vez a pensar "en elefante", esto es, a tener una idea tan enorme como su cuerpo... ah... eso algunos no lo saben, y por eso se los cuento:
Verano. Los domadores dormían en sus carromatos, alineados a un costado de la gran carpa. Los animales velaban desconcertados. No era para menos: cinco minutos antes el loro había volado de jaula en jaula comunicándoles la inquietante noticia. El elefante había declarado huelga general y proponía que ninguno actuara en la función del día siguiente.
-¿Te has vuelto loco, Víctor?- le preguntó el león, asomando el hocico por entre los barrotes de su jaula. -¿Cómo te atreves a ordenar algo semejante sin haberme consultado? ¡El rey de los animales soy yo!
La risita del elefante se desparramó como papel picado en la oscuridad de la noche:
-Ja. El rey de los animales es el hombre, compañero. Y sobre todo aquí, tan lejos de nuestras selvas...
- ¿De qué te quejas, Víctor? -interrumpió un osito, gritando desde su encierro. ¿No son acaso los hombres los que nos dan techo y comida?
- Tú has nacido bajo la lona del circo... -le contestó Víctor dulcemente. La esposa del criador te crió con mamadera... Solamente conoces el país de los hombres y no puedes entender, aún, la alegría de la libertad...
- ¿Se puede saber para qué hacemos huelga? -gruñó la foca, coleteando nerviosa de aquí para allá.
- ¡Al fin una buena pregunta! -exclamó Víctor, entusiasmado, y ahí nomás les explicó a sus compañeros que ellos eran presos... que trabajaban para que el dueño del circo se llenara los bolsillos de dinero... que eran obligados a ejecutar ridículas pruebas para divertir a la gente... que se los forzaba a imitar a los hombres... que no debían soportar más humillaciones y que patatín y que patatán. (Y que patatín fue el consejo de hacer entender a los hombres que los animales querían volver a ser libres... Y que patatán fue la orden de huelga general...)
- Bah... Pamplinas... -se burló el león-. ¿Cómo piensas comunicarte con los hombres? ¿Acaso alguno de nosotros habla su idioma?
- Sí -aseguró Víctor. El loro será nuestro intérprete -y enroscando la trompa en los barrotes de su jaula, los dobló sin dificultad y salió afuera. En seguida, abrió una tras otra las jaulas de sus compañeros.
Al rato, todos retozaban en los carromatos. ¡hasta el león!
Los primeros rayos de sol picaban como abejas zumbadoras sobre las pieles de los animales cuando el dueño del circo se desperezó ante la ventana de su casa rodante. El calor parecía cortar el aire en infinidad de líneas anaranjadas... (los animales nunca supieron si fue por eso que el dueño del circo pidió socorro y después se desmayó, apenas pisó el césped...)
De inmediato, los domadores aparecieron en su auxilio:
- Los animales están sueltos!- gritaron acoro, antes de correr en busca de sus látigos.
- ¡Pues ahora los usarán para espantarnos las moscas!- les comunicó el loro no bien los domadores los rodearon, dispuestos a encerrarlos nuevamente.
- ¡Ya no vamos a trabajar en el circo! ¡Huelga general, decretada por nuestro delegado, el elefante!
- ¿Qué disparate es este? ¡A las jaulas! -y los látigos silbadores ondularon amenazadoramente.
- ¡Ustedes a las jaulas! -gruñeron los orangutanes. Y allí mismo se lanzaron sobre ellos y los encerraron. Pataleando furioso, el dueño del circo fue el que más resistencia opuso. Por fin, también él miraba correr el tiempo detrás de los barrotes.
La gente que esa tarde se aglomeró delante de las boleterías, las encontró cerradas por grandes carteles que anunciaban: CIRCO TOMADO POR LOS TRABAJADORES. HUELGA GENERAL DE ANIMALES.
Entretanto, Víctor y sus compañeros trataban de adiestrar a los hombres:
- ¡Caminen en cuatro patas y luego salten a través de estos aros de fuego! ¡Mantengan el equilibrio apoyados sobre sus cabezas!
- ¡No usen las manos para comer! ¡Rebuznen! ¡Maúllen! ¡Ladren! ¡Rujan!

- ¡BASTA, POR FAVOR, BASTA! - gimió el dueño del circo al concluir su vuelta número doscientos alrededor de la carpa, caminando sobre las manos-. ¡Nos damos por vencidos! ¿Qué quieren?
El loro carraspeó, tosió, tomó unos sorbitos de agua y pronunció entonces el discurso que le había enseñado el elefante:
- ... Con que esto no, y eso tampoco, y aquello nunca más, y no es justo, y que patatín y que patatán... porque... o nos envían de regreso a nuestras selvas... o inauguramos el primer circo de hombres animalizados, para diversión de todos los gatos y perros del vecindario. He dicho.
Las cámaras de televisión transmitieron un espectáculo insólito aquel fin de semana: en el aeropuerto, cada uno portando su correspondiente pasaje en los dientes (o sujeto en el pico en el caso del loro), todos los animales se ubicaron en orden frente a la puerta de embarque con destino al África.
Claro que el dueño del circo tuvo que contratar dos aviones: En uno viajaron los tigres, el león, los orangutanes, la foca, el osito y el loro. El otro fue totalmente utilizado por Víctor... porque todos sabemos que un elefante ocupa mucho, mucho espacio..."

Muahhhck besitosss corazón y que tengas un super bonito findes.


sábado, 27 de agosto de 2011


Abrázame no digas nada, acúname como cuando era niña.
Apenas te vi supe que la fuerza de tus brazos eran calma, la misma sensación de flotar en el lago contemplando el cielo, ese lugar mejor.
Con las nubes van esos sentimientos que pretendían arrancarme de tu orilla, las promesas, hoy son iniciales de humo sobre otras pe
rsonas, ilusiones rotas luchan sobre el agua y desvanecen.
Ya nada tiene sentido.
Lo más verdadero y bueno. Solo estar contigo.
Todo termina y cambia como formas indefinidas. Van pasando ante mí, mientras floto amarrada a tus brazos leales, que jamás se cansan de sostenerme.
El anticipo de la partida me arrastra a lo hondo.
Cierro los ojos y solo siento el aroma que despide tu piel y esta sensación que lleva tu nombre en el aliento que respiro.
Es lo único que deseo llevar de esta vida cuando mañana me haya ido.
Solo deseo dormir, no digas nada acúname como cuando era niña
Entre esos brazos que me cubren de la ráfaga del sur amenazando en la ventana, 

mientras… duermo.
Sabía que volvería a ser, cada vez que me revives y me cantas muy bajito, tu canción del silencio, la de tus brazos fuertes sobreviviente de mil batallas, que solo saben abarcarme, serenos e inmensos.
Ya no siento el frio de la muerte, ya no importa. No digas nada, acúname como cuando era niña, no me despiertes.
Quiero soñar, flotar en el lago y contemplar este cielo que creas para mí, mientras la vida pasa en cada nube.

martes, 2 de agosto de 2011

Daleeee, no te hagas el amargo, escribe algo sobre tu Niñez!!

Melodía sabia que su vida no iba a ser fácil, pero que también iba  tener sus beneficios. Ser hija única tiene sus pros y sus contras y ella tuvo que aprender eso desde niña. Comprendió que para no aburrirse y jugar autísticamente debía tener amigos y cuando estos no estaban con ella, debía hacerlo sola.
Entonces, ella se divertía mucho sola, inventando, produciendo sus propias obritas de teatro, las cuales ponía en escena en el teatrino de juguete que le habían regalado; en dicho espacio de sueños, Melodía era la escritora, hacia las voces de los personajes, musicalizaba y obviamente hacia de directora.
Su nana era el público infaltable e incondicional en esos juegos, siempre la aplaudía de pie y llenaba de mimos, ya que la mamá de Melodía desde que su padre no estaba, debía salir a trabajar. Igualmente ella hacia magia, se las arreglaba; porque sin usar ninguna varita, solo con besos y abrazos transformaba los momentos que pasaba con su hija al regresar del trabajo, en las horas más felices para ambas.
Cuando Melodía no estaba sola jugaba con su mejor amigo Ariel, se conocían casi desde el primer año de vida, él era unos pocos años mayor que ella, vivía al lado y desde que abría los ojos ya estaba en casa de su amiga desayunando. Allí pasaba muchas horas, solo se separaban al momento de ir a la escuela, durante las comidas principales y algún que otro fin de semana, pues los padres de Ariel lo llevaban de paseo, aunque algunas veces Melodía iba con ellos, pero otras no.
En un principio jugaban con un maravilloso sin entendimiento el uno del otro, pues no hacia falta: Al viejito, la mancha, los paseos en bici, las escondidas; pero antes de ingresar al preescolar, empezaron a jugar a la mamá y al papá, tenían muchos hijos, todos los muñecos de Melodía; sin analizarlo, éste se convirtió en su juego favorito
Al principio era una familia ideal, Ariel regresaba cansado del trabajo y Melodía le recibía con comidas especiales preparada en platitos de plástico, veían los dibus animados, ella le contaba cosillas que inventaba y regalaba sus puestas teatrales, pues debía darle rienda suelta a su imaginación desbocada y él la comprendía.
Cada día era una historia distinta, arropaban juntos a sus hijos, los bañaban y alimentaban; y hasta salían a bailar. Paseaban por la vereda tomados de las manos con el cochecito de los bebés en la mano, sin comprender la mirada enternecedora de la gente que transitaba por la vereda y los miraba sonriendo. Es que para ellos, no tenia nada de raro.
Como toda pareja de vez en cuando, había discusiones e intercambio de opiniones, acerca de temas muy importantes: Que yo prefiero jugar a tal cosa, que a vos no te gusta, que me comiste mi parte de pastel… También pasaron por grandes crisis como cuando Ariel se le ocurrió con mal tino ejercer de manera demasiado estricta y agresiva su rol de padre: Propinó una paliza a una de las hijas; en conclusión, la muñeca terminó sin una pata y él con las uñas tatuadas de Melodía desde la frente a la barbilla.
Tremendo lío, los adultos discutían y dos bandos había:
—Que son cosas de chicos, no hay que exagerar—esgrimía la mamá de la Melodía intentado calmar los ánimos.
—No es así, mira la cara de mi pobre hijo—se quejaba afligida la mamá de Ariel.
En el patio, mientras los adultos estaban bla, bla y bla, los niños se habían reconciliado, ellos todavía no sabían del rencor, ni porque los grandes peleaban y perdían tanto tiempo; ajenos al mundo ellos jugaban a la calesita humana, giraban y giraban agarrados con fuerza de las manos.
En varias semanas los pequeños esposos no podían verse, los padres de Ariel así lo habían decidido; no obstante él se las arreglaba para cuando estos dormían la siesta, escabullirse y tapia de por medio con dos vasitos por teléfono y un hilo largo, conversar con Melodía.
Pasaron los días, y como toda tormenta las aguas de los grandes que entienden poco y nada acerca de lo importante, se calmaron; el jardín y la casita de Melodía y Ariel volvieron a estar habitadas por sus dueños, como antes.

Hasta que un día muy nublado, el más oscuro que los pocos años de Melodía había presenciado hasta entonces; los padres de Ariel emigraron a otro país. Melodía quedó sola con su teatrino, la casita del jardín empezó a lucir como una de esas moradas abandonadas en un bosque sombrío.

Melodía y Ariel nunca volvieron a verse, la vida era demasiado rápida e imprevisible para ellos. Tan solo una vez se encontraron, ya eran adolescentes, él debía casarse con su novia pues había quedado embarazada. Con la misma ternura de entonces, ellos se miraron a los ojos y allí se leyeron con la claridad de un libro como lo hacían de niños, en ese maravilloso sin entendimiento, pues no hacía falta.
—Nunca te voy a olvidar—le dijo Ariel y sus palabras se escuchaban desde muy adentro.
Melodía le tomó de la mano, ella tampoco le olvidaría jamás.
Melodía y su Nana en la actualidad, su Melodía esta muyyyy grandota y sin embargo ella la sigue llamando "mi chiquita" TQ Nana.
Esta entrada surgió por iniciativa de Alejso Luis, él siempre me contagia con cosas nuevas y juegos y yo le sigo!! Los invito a todos! Es una especie de eslabón: Relatar en cada blog en forma de anécdota, cuento, relato, poema, etc, algo de nuestra niñez personal y si es posible con fotos. La idea me parecio estupenda!
Esto es algo muy mío, espero les haya gustado, la foto es tomada de la reciente visita de mi Nana a casa.